Esta técnica se inventó, probablemente, en Francia e Italia a finales del siglo XVI, aunque fue utilizado ya por Leonardo da Vinci gracias al impulso de Jea Perréal.
El pastel conoció su edad de oro en el siglo XVII, donde sus colores francos y su capacidad para reproducir fielmente los tejidos, las texturas y las luces lo hicieron inseparable del arte del retrato. Fue utilizado por numerosos pintores como Charles Le Brun, Robert Nanteuil o Joseph Vivien.
Fue en el siglo XVII cuando conoció su apoteosis. Era el medio de moda para pintar retratos, y se solía usar en una técnica mixta con gouache. Los pintores Maurice Quentin de La Tour y Rosalba Carriera son especialmente bien conocidos por su técnica al pastel. Quentin de La Tour fue conocido como el “príncipe de los pastelistas”; empleó un método de fijación del pastel hoy en día desaparecido. Los retratos de Jean Baptiste Simeon Chardin (1699-1779) y bodegones son aún muy admirados. Tanto Chardin como Jean-Baptiste Perronneau y Jean-Étienne Liotard exploraron otras vías más espontáneas o intimistas. El pastel, símbolo de la gracia del Antiguo Régimen, cayó en desuso después de la Revolución francesa en beneficio del neoclasicismo y de la pintura al óleo.
(fuente Wikipedia)
Autoretrato de Rosalba Carriera







